Decidimos entrar en la Shangri a tomar un café. Nos sentamos y me acerqué a la barra a pedir mi café con leche. Al volver vi sentado a mi viejo colega Victor en una mesa con sus colegas.
Había tocado en un grupo con él, era un gran tío, o eso creía, habíamos pasado muchos buenos ratos juntos, también movidas muy chungas, desde días de fiesta en las que no parecía existir el mañana hasta aquella noche esperándole en urgencias después de que recibiera una paliza.
Me acerqué a el, yo le saludé, no me oyó, le dí una colleja.
-¡¿Que pasa cabronazo, que coño es de tu vida hijoputa?!
El se giró y me largó un puñetazo, puse la mano, no me llegó a golpear.
-Que haces gilipollas, a que te parto la cara
-Lo siento tío, pero tranqui...
-¡Ni tranqui ni pollas, te reviento la cara gilipollas! -Gritaba mientras alzaba su puño con violencia-
Marta se levantó de su asiento, se acercó a el y le dijo que dejase de comportarse como un crío.
Yo me senté y me bebí mi café, preferí dejar el tema, no quería que me echen del bar, en el Shangri-La hacían un buen café.
Cada vez estaba mas seguro de que ya no era bien recibido en San Vicente.
Nacho Granda
No hay comentarios:
Publicar un comentario